Logística en tiempo real

Qué es una red logística y qué importancia tiene

Escrito por Diego Almazabar | 17 mayo 2022

La red logística es uno de los elementos indispensables para conseguir que un producto llegue al consumidor final y, precisamente por ello, tendrá un papel tan importante como puede ser la propia producción del producto. A continuación te contamos todo lo que necesitas saber al respecto. 

Qué es una red logística 

Es el conjunto de instalaciones y actividades que permiten que el producto manufacturado llegue desde el punto de producción hasta el cliente final.

Es decir, se trata de una red de distribución logística que permite que el producto se distribuya y llegue al consumidor en tiempo y forma acorde a las necesidades del propio producto y demanda del consumidor.

 

Qué importancia tiene para las empresas

La importancia de la red logística radica en el hecho de que es indispensable para que el producto llegue al consumidor. Por lo general, se tiende a poner el foco de importancia en la producción o fabricación de un bien, ya que es la parte más visual y tangible del proceso de satisfacción de demanda del consumidor.

Sin embargo, sin una red de distribución logística que permita que el bien o producto en cuestión llegue al cliente, dicho bien o producto no tiene sentido. Hay que tener en cuenta que, un producto sin comprador o consumidor carece de valor en sí mismo.

Por ello, para asegurar su valor y propósito, es indispensable abarcar todas las fases de compra, desde la manufactura a todas las fases posteriores que garantizan la distribución del producto.

Aquí es donde radica la importancia estratégica de la red logística, ya que garantiza la distribución exitosa del producto desde el centro de producción hasta el consumidor, asegurando la satisfacción de su necesidad y el valor del producto en sí mismo.

 

Factores que determinan la red logística

Los factores que determinan la red de distribución logística dependen en gran medida del tipo de producto o bien que se va a distribuir.

No será lo mismo distribuir alimentos (es decir, un producto perecedero y que puede requerir ser conservado a determinadas temperaturas) que hacerlo con un producto como pueden ser artículos de moda o, incluso, tecnología.

De esta forma, la red logística deberá adecuarse a las necesidades concretas de cada producto y de cada cliente.

No obstante, algunos de los elementos comunes que vamos a encontrar en toda infraestructura de distribución asociada a una red logística son los siguientes:

  • Labores de almacén: El almacén es el espacio físico donde se conservan los productos desde el momento en el que se manufacturan hasta el momento en el que el cliente demanda su adquisición. 
  • Labores de inventario: Se trata de la actividad relativa a la gestión y control de los productos, lo que permite su acceso de forma rápida y efectiva, lo que permite a su vez dar respuesta inmediata a la demanda de compra por parte del cliente. 
  • Labores de empaquetado: Hace referencia a la preparación del producto una vez que se ha confirmado la compra. Antes de su transporte para hacerlo llegar al cliente, es necesario protegerlo de forma adecuada, lo que garantiza un transporte seguro y una distribución efectiva desde que sale del almacén hasta que llega a manos del consumidor. 
  • Transporte y distribución: Se trata de uno de los elementos más visibles de toda red logística. Se refiere al conjunto de acciones que permiten que el producto se desplace físicamente desde el almacén hasta el consumidor final. Aquí intervienen elementos como el medio de transporte, la planificación de rutas, la entrega en última milla, etc.

La importancia de las nuevas tecnologías 

Como se puede ver, la complejidad de una red logística depende en gran medida del tipo de producto con el que se trabaje, así como del número de consumidores a los que se tenga que prestar servicio.

En este sentido, un elemento indispensable que garantiza la efectividad de la distribución eficiente de mercancías es el uso de las nuevas tecnologías, que permiten gestionar el transporte y las entregas de forma mucho más eficiente, sostenible y económica.

En este sentido, uno de los mejores ejemplos lo encontramos en herramientas como PlannerPro by DispatchTrack, que permite planificar y gestionar las rutas de reparto. De esta forma, se optimizan los recursos disponibles asociados al proceso de distribución y, al mismo tiempo, se garantiza ofrecer un servicio de calidad a los clientes.

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