Ruta logística: guía paso a paso para planificarla (última milla)

Planificar una ruta logística para entregas de última milla es una tarea que varía de complejidad en función de aspectos como:

Ruta logística
  • El tamaño de la empresa.
  • El número de unidades que componen la flota vehicular.
  • La cantidad de pedidos a gestionar.
  • La ubicación del centro logístico, entre otros factores.

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También existen variables externas que inciden de manera directa en la capacidad de completar las entregas. Una de las variables más importante son los niveles de tráfico. Por ejemplo, Ciudad de México se ubica entre las cinco ciudades más congestionadas del mundo (INRIX). Aspecto crucial a tener en cuenta al momento de planificar una ruta logística.

Sin embargo, aunque la planificación de cada ruta de distribución puede ser diferente, existe una serie de pasos a seguir para lograr un proceso de entrega lo más efectivo posible.

En este sentido, los pasos para planificar una ruta logística son:

  1. Identificación de recursos disponibles
  2. Fijación de puntos de entrega
  3. Consideración de factores especiales
  4. Planeación de la ruta logística

Identificación de recursos disponibles para ejecutar la ruta logística

Antes de planificar la ruta logística es necesario determinar con cuáles recursos se cuentan justo en el momento del despacho. Por ejemplo:

  • Número de unidades de transporte disponibles.
  • Niveles de combustible.
  • Cantidad de transportistas disponibles.

Con base en esta información se tendrá en cuenta cuántos productos puede transportar cada vehículo, dependiendo tanto de las características de los productos como de los vehículos. Además, se puede tomar acciones inmediatas para disponibilizar más unidades de transporte o para contactar a más conductores de la plantilla.

El objetivo de esta etapa es verificar que los recursos disponibles van acorde a los recursos necesarios para satisfacer la ruta logística terrestre.

Fijación de los puntos de entrega a abordar con la ruta logística

Una vez se hayan identificado y coordinado los recursos necesarios y disponibles, se procede a determinar los puntos de entrega de la ruta logística, es decir, la ubicación de los clientes. Para este paso es necesario gestionar y procesar la base de datos de los clientes en cuestión, con el fin de obtener las coordenadas de sus direcciones y poder fijarlas en el software de planificación de rutas a utilizar.

En el mercado existen software para transporte muy potentes como Beetrack, el cual tiene una función de mapas de calor que permite identificar zonas geográficas según la frecuencia de entregas realizadas anteriormente.

Rutas logísticas mapaEstos mapas de calor de registros históricos se pueden comparar con los puntos de entrega actuales, con el objetivo de tomar como referencia alguna ruta logística utilizada antes

Consideración de otros factores clave para la ruta logística

Tomando como base los dos pasos anteriores, esta tercera etapa consiste en determinar y analizar otra serie de factores clave para la ruta logística. Por ejemplo:

  • Características de los vehículos: cuánto volumen pueden almacenar y cuánto peso pueden soportar, sin afectar su rendimiento.
  • Características de la mercancía: tamaños, pesos, cadena de frío, fragilidad, tipos de envases, entre otros.

Adicionalmente, están otras variables como horarios de entrega pautados y puntos secundarios de entrega acordados con los clientes. Tener en cuenta estas variables es de suma importancia para diseñar una ruta logística con los menores márgenes de error posibles.

Planeación de la ruta logística

Ya con todos los datos clave a disposición, se procede a planificar la ruta logística. Para ello, es fundamental contar con un software de alto rendimiento para la planificación de rutas, el cual pueda funcionar además mediante una app móvil en los smartphones de los transportistas.

En este paso de planificación de la ruta logística se deben tener en cuenta aspectos fundamentales como:

  • Distancia entre el centro logístico y los puntos de entrega.
  • Cercanía y zonas en común de los puntos de entrega.
  • Sentido de las vías terrestres y presencia de rutas alternas para evitar obstáculos en las principales.
  • Análisis del rendimiento del combustible.
  • Establecimiento de la cantidad de paradas necesarias.
  • Condiciones de las carreteras que puedan afectar el transporte logístico. En este punto, es útil contar con herramientas como la Red Nacional de Caminos (RNC) de México. Una representación geocartográfica que muestra a detalle cuáles son las carreteras pavimentadas y las no pavimentadas, entre otras condiciones de gran interés.

Dos de los aspectos más importantes es el análisis de los niveles de tráfico y la identificación de obstáculos que puedan ralentizar el transporte en la ruta logística.

De aquí la necesidad de las soluciones digitales como Beetrack, sistema que es compatible con múltiples gestores de mapas. Gracias a esta compatibilidad, Beetrack puede hacer uso de la reciente actualización de Google Maps, en la cual se mejora la funcionalidad que les permite a los conductores notificar al resto de usuarios en tiempo real sobre incidentes en las vías terrestres. 

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